En la segunda mitad se produjo la segunda expulsión. El colombiano Dairon Mosquera dejó el campo por acumulación de tarjetas amarillas, lo que llevó a Recoleta a luchar por mantener el partido con solo nueve jugadores. A pesar de su esfuerzo, Boca revirtió la situación con goles de Santiago Ascacíbar, Milton Delgado y Leonel Flores, cerrando el encuentro con una victoria de 3 a 1 para los locales.
Wil Báez, el primer expulsado, compartió sus pensamientos con Cardinal Deportivo: “Ninguna investigación del FBI encontrará algo en mi contra, porque soy una persona honesta”. La acción que resultó en su expulsión sucedió cuando su equipo aún estaba en desventaja por 1 a 0. El delantero de 32 años ejecutó un codazo directo al rostro de Flores, quien cayó al suelo mientras se tocaba la mandíbula.
“Estaba escribiendo en nuestro grupo y pensaba en decirles que no esperen disculpas, porque eso es de cobardes. Yo asumo la responsabilidad de la jugada”, comentó. El VAR intervino y procedió a la expulsión inmediata del atacante de Recoleta.
“Por inercia levanté el brazo y toqué al jugador de Boca para marcarlo, y lo hice con mi boca. Ya sabía que la revisión iba a traer consecuencias por las cámaras”, explicó Wilfrido. El jugador reconoció que su salida afectó severamente al equipo y asumió su parte de la culpa tras la derrota.
“El presidente (Luis Antonio Vidal Velázquez) entró enojado al vestuario. Era un partido que podía ser histórico y, lamentablemente, por esta jugada de la que me hago responsable, se dio un vuelco en el juego”, añadió. “Hasta ahora no he recibido quejas, solo apoyo. Mis compañeros y la dirigencia conocen mi integridad”, concluyó.









