El informe revela que únicamente el 50% de los estudiantes logró completar el ciclo escolar a tiempo, sin repeticiones ni abandonos, y presentó un nivel satisfactorio en las asignaturas mencionadas. El otro 50% termina la secundaria con sobreedad o con dificultades en las áreas fundamentales para su avance educativo.
¿La situación ha mejorado o empeorado? Dependiendo de cómo se lo analice. El Índice de Resultados Escolares (IRE), diseñado por Argentinos por la Educación para medir el porcentaje de estudiantes que finalizan la primaria correctamente, mostró un incremento de 5 puntos porcentuales entre las cohortes 2018-2023 y 2020-2025. Hace dos años, el 45% de los alumnos completaba el ciclo educativo de forma adecuada, cifra que ahora ha alcanzado el 50%, igualando los niveles de la generación 2016-2021.
Al observar la evolución, se puede apreciar un avance en la última década: el IRE pasó del 46% para la cohorte 2011-2016 al 49% en 2013-2018 y al 50% en 2016-2021, aunque posteriormente descendió al 45% en 2018-2023. El estudio fue conducido por Irene Kit, María Sol Alzú y Martín Nistal, quienes combinaron datos oficiales de matrícula y resultados de aprendizaje de la prueba Aprender 2025, que fue presentada recientemente.
Las discrepancias entre cohortes se explican principalmente por los cambios en el desempeño académico, mientras que el avance en la regularidad de los alumnos es notable, con un 94% de los estudiantes que llegan a sexto grado sin haber repetido ni abandonado. Sin embargo, el análisis de los aprendizajes destaca un déficit crítico: solo el 54% de los alumnos alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática.
En cuanto a Matemática, únicamente el 58% logró resultados satisfactorios, mientras que en Lengua, la cifra asciende al 79%. Aunque todas las provincias registraron mejoras, aún persisten disparidades significativas. Las jurisdicciones con mayor proporción de estudiantes que concluyen la primaria en tiempo son la Ciudad de Buenos Aires (67%), Córdoba (61%) y La Pampa (54%). En contraste, Chaco (33%), Santiago del Estero (38%) y Misiones (39%) muestran los resultados más bajos. Neuquén no es evaluable debido a su baja participación en la prueba Aprender.
San Juan, Catamarca y La Rioja fueron las provincias que experimentaron los mayores aumentos, con un incremento de 10 puntos porcentuales cada una. En 12 jurisdicciones, la cohorte 2020-2025 presenta los mejores resultados desde que se realiza este análisis.
La leve mejora en comparación con hace dos años, que ha llevado a igualar cifras de hace cuatro años, y el hecho de que el 50% de los alumnos finalicen la primaria con problemas, han generado diversas interpretaciones entre los especialistas. Irene Kit, una de las autoras del informe, mencionó que “en los últimos 10 años, se nota una lenta tendencia de mejora a nivel país. Por un lado, pasamos de 88 a 94 de cada 100 estudiantes que logran llegar a sexto grado con regularidad. Por otro lado, esa mayor regularidad e inclusión no se tradujo en mejoras en los aprendizajes, que tras la caída pospandemia han regresado a niveles previos. No debemos conformarnos, sino motivarnos a seguir actuando”.
Kit también señaló que “algunas provincias con mayor proporción de estudiantes en situación de pobreza han logrado avances significativos, alcanzando o superando el promedio nacional en los últimos años”, lo que evidencia la efectividad de ciertas políticas provinciales.
Sin embargo, otras opiniones, como la de Florencia Salvarezza, experta en Lingüística, Neurociencias y Educación, adoptan una postura más crítica. Salvarezza considera que los resultados evidencian un estancamiento en lugar de una mejora, sugiriendo que algunas provincias podrían haber capacitado mejor a sus docentes en los últimos años, especialmente en el segundo ciclo de primaria.
Por su parte, Gustavo Zorzoli, profesor de Matemática y ex rector del Nacional Buenos Aires, enfatiza que aunque existe una leve mejora, la situación sigue siendo preocupante, ya que apenas la mitad de los estudiantes que culminan 6° grado lo hacen en tiempo y forma, lo que refleja las dificultades del sistema educativo argentino para proporcionar las herramientas básicas necesarias.
Mariano Narodowski, de la Universidad Torcuato Di Tella, concuerda en que no se observan mejoras significativas, advirtiendo que desde 2011, la mitad de los alumnos carecen de aprendizajes básicos, aunque algunas provincias han registrado progresos notables.
Frente a estos desafíos, la pregunta que surge es qué pueden hacer las políticas públicas para mejorar estos indicadores. Salvarezza sugiere enfocarse en los programas de alfabetización para inicializar la primaria. “Es fundamental garantizar que los niños aprendan a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas de manera sólida durante los primeros grados, pues estos son cimientos esenciales”.
Salvarezza explica que “los niños deben finalizar primer grado con habilidades adecuadas en lectura y escritura. Esto implica que puedan interpretar un texto breve y responder preguntas relevantes. Actualmente, los objetivos en Lectura y Matemática son demasiado amplios y poco específicos, con estándares nacionales insuficientes”.
Zorzoli agrega que “el sistema educativo debe restablecer estándares de excelencia que cuestionen los parámetros de permanencia y graduación que prevalecen hoy en día. La flexibilización de medidas como asistencia y calificación ha introducido distorsiones que afectan la calidad de los aprendizajes y debe ser corregida”.
“Es imperativo recuperar el conocimiento como un bien de acceso social”, concluye.








