-¿Cómo comenzó el proyecto para la regeneración de cartílago en el país?
-Inicié investigando lo que se está haciendo en el primer mundo en términos de regeneración de tejidos y descubrí el cartílago, un tejido que recubre los huesos y articulaciones para evitar fricciones. Actúa como un amortiguador ante impactos, pero no cuenta con nutrición sanguínea, lo que significa que una vez dañado, no se regenera. Encontré la técnica del doctor Pedro Guillén García en su clínica de Madrid, donde lograron cultivar condrocitos, las células esenciales del cartílago hialino, a partir de un paciente.
-¿Se trata de células del propio paciente que se multiplican?
-Sí, mediante un proceso de expansión que dura alrededor de cuatro semanas, se pueden obtener varios millones de células del propio paciente. Estas se colocan luego en una membrana inerte que se sutura o fija a la lesión del cartílago. En aproximadamente tres meses, la membrana se reabsorbe y las células alcanzan la dureza necesaria. Al finalizar, es imposible identificar la lesión anterior, ya que el cartílago se restituye como si jamás hubiera estado dañado. En general, esto permite que el paciente retorne a la práctica deportiva intensa en aproximadamente nueve meses desde el inicio del tratamiento.
-¿En España solo atienden a deportistas de alto rendimiento?
-Efectivamente, allí es un centro de excelencia FIFA y su atención se centra exclusivamente en deportistas de élite. En la sala de espera de Guillén García se pueden ver jugadores de fútbol europeos y otros atletas destacados. Esta técnica está especialmente dirigida a aquellos que sufren lesiones en el cartílago articular de la rodilla y el tobillo, teniendo una efectividad superior al 90 por ciento en los resultados. Siempre que la lesión sea detectable en una fase inicial y no haya llegado a un estado irreversible, es posible restaurar el cartílago hialino del paciente.
-Una persona que sufrió una lesión en la juventud, ¿puede optar por esta técnica pasado un tiempo o ya es demasiado tarde?
-Se requiere evaluar la situación con diferentes estudios, como radiografías y resonancias magnéticas, para determinar el tipo de lesión presente. Si la lesión sigue siendo focal, puede ser una candidata ideal para un implante de condrocitos autólogos. Quienes no pueden optar por esta alternativa son aquellos que no lograron un diagnóstico oportuno, o que continuaron una carrera deportiva usando corticoides y analgésicos sin pausa, lo que provocó una deformidad en la articulación que imposibilita su restablecimiento.
-¿Cómo se logró traer esta opción del primer mundo a Argentina?
Me propuse buscar esa opción y superar las barreras existentes. En 2019, viajé a la Clínica Cemtro de Madrid para conocer la técnica. Soy “fundamentalista argentina”, creo que las innovaciones deben implementarse aquí, no es necesario que los médicos deban irse al exterior. Tras varios intentos, conseguí una entrevista con Guillén, que fue muy exigente en evaluar mis intenciones. Muchas personas intentaron llevar esta técnica a sus países y fracasaron, incluso desde Estados Unidos. Hoy, en este ámbito, Argentina se encuentra en una posición avanzada. Así que le solicité la representación para el país.
-¿Y ahora se realiza todo el tratamiento en Argentina?
Cuando comenzamos en 2024, debía tomar una muestra del paciente y trasladarla al quirófano con las autorizaciones del Ministerio de Salud hacia España. Después, debía regresar en seis semanas para buscar los cultivos y realizar finalmente los implantes. Quería que este proceso fuera local. Finalmente, logramos ejecutarlo en Argentina a través de una transferencia de tecnología. A día de hoy, esta intervención se realiza únicamente en la Clínica Cemtro de Madrid y en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas “Norberto Quirno”, en Buenos Aires, donde se dispone tanto de una unidad de cultivo celular como del servicio de atención al paciente. En mayo de este año realizamos el primer implante de condrocitos de manera integral en el país.
-¿Cuál es el perfil de los pacientes que reciben atención en Argentina?
En nuestro país, la población general practica deportes. Mi objetivo fue ampliar la indicación. La gente desea tener una buena calidad de vida y seguir practicando deportes. Recibimos a menudo pacientes con lesiones tempranas. He atendido a jóvenes de 20 años que han respondido muy bien al tratamiento. Actualmente, mi público objetivo oscila entre los 30 y 45 años, personas que realizan actividad deportiva, generalmente fútbol, y presentan lesiones focales. Aspiro a que cualquier persona con este tipo de lesión, incluyendo quienes no son deportistas, pueda acceder a esta técnica.
-Dada la mayor longevidad, parece crucial el poder regenerar tejidos, especialmente si se trata de los propios del paciente.
Este aspecto me fascina, ver la satisfacción reflejada en el rostro de mis pacientes al recibir esta segunda oportunidad, este reseteo de su articulación. Hay nuevos pacientes y debemos ofrecerles respuestas. A los 60 años, no se sienten ancianos. Son personas que quieren seguir activos, viven más y no desean padecer dolor crónico. La medicina debe adaptarse a lo que cada paciente necesita.
-¿Qué posibilidades existen de acceder a estas nuevas terapias?
Tenemos la responsabilidad de informar sobre todas las opciones disponibles. No podemos decidir por el paciente simplemente por el hecho de que haya cobertura de obra social o prepaga. Existe el concepto de autonomía que debe ser respetado, para evitar la pérdida de oportunidades. Por ejemplo, ante una rotura de meniscos, se opta por la cirugía de corte en lugar de la reconstrucción, ya que la primera opción es la que el PMO cubre por motivos de costos. Muchos colegas consideran que si no está en el PMO, no deben informarlo al paciente. Sin embargo, es fundamental mencionarlo y que cada paciente elija si puede acceder o no.
-En una comparación entre el costo de una prótesis y un implante de condrocitos, ¿cuál resulta más económico?
El implante de condrocitos es más económico, sin embargo, las obras sociales y prepagas cubren actualmente las prótesis. A su vez, es necesario evaluar el ahorro para el sistema de salud en tener a las personas sanas y activas. Quien empieza a tener este tipo de lesiones tiende a abandonar el deporte, lo que puede llevar a problemas como depresión, ansiedad e insomnio. Entran en un ciclo vicioso, aumentan de peso y pueden desarrollar enfermedades metabólicas, lo que afecta su calidad de vida. El paradigma tradicional de operar y luego poner una prótesis está cambiando; ahora se busca lo mejor para los pacientes y para el país.








