Analizando más a fondo, el aumento en la producción puede atribuirse mayormente al shale. A pesar de que la producción convencional ha mostrado una caída progresiva, la producción no convencional registró un notable aumento, alcanzando los 622,7 kbbl/d a nivel nacional, lo que representa un incremento del 39% en comparación con mayo del año anterior. Este crecimiento ha compensado la disminución de las cuencas más maduras, llevando la producción total a niveles similares a los que se observaban a fines de la década de 1990. El cambio en la matriz petrolera argentina es cada vez más evidente: el petróleo convencional, que durante años sostuvo la oferta local, está perdiendo protagonismo, mientras que el shale se consolida como el motor principal del sector. Esta transformación se alinea con la estrategia de las principales empresas del rubro, como YPF, que ha enfocado su plan 4×4 en acelerar el desarrollo no convencional y destinar una parte mayor de su producción a la exportación.
Para contextualizar, el promedio anual más alto de producción histórica se registró en 1998 con 846,9 kbbl/d; hasta ahora, en 2026, el promedio se sitúa en 885,9 kbbl/d. La diferencia radica en que aquel pico se sustentaba en una estructura productiva predominantemente convencional, mientras que el récord actual se establece con el shale como actor clave, el cual aún tiene potencial para seguir expandiéndose, siempre que las obras de infraestructura necesarias avancen.
Neuquén juega un rol crucial en este panorama energético. La provincia, que alberga la formación de Vaca Muerta, representa alrededor del 71% de la producción total del país y alcanzó en mayo los 636,3 kbbl/d, lo que implica un incremento del 35,8% en un año. Este dato evidencia cómo ha cambiado la estructura del sector: en Neuquén, la producción de shale llegó a 616,6 kbbl/d, casi toda la producción provincial de crudo, mientras que la producción convencional se redujo a solo 18 kbbl/d.
De cara al futuro, la clave pasa por mantener este ritmo de crecimiento. Aunque la capacidad productiva ha mejorado, la evacuación fue tradicionalmente un obstáculo para el desarrollo no convencional. Esta limitante no radica en la falta de recursos, sino en la necesidad de ductos, terminales y capacidad de almacenamiento y exportación para transformar ese potencial en producción efectiva. En este sentido, el proyecto Vaca Muerta Sur se presenta como una de las iniciativas más significativas, ya que busca conectar la producción neuquina con la costa atlántica en Río Negro, donde se desarrollará una terminal que podría incrementar notablemente las exportaciones de crudo. Si se concreta como se planea, se espera que las limitaciones logísticas se despejen a comienzos de 2027.
Adicionalmente, existen otros proyectos que también podrían influir en el corto plazo. El RIGI se vislumbra como una herramienta valiosa para otorgar mayor previsibilidad a las inversiones de gran envergadura, en especial en proyectos relacionados con el petróleo y el gas. Além de la infraestructura de evacuación, también se están desarrollando iniciativas enfocadas en aumentar la oferta, como el proyecto LLL Oil de YPF, que pretende acelerar el desarrollo de Vaca Muerta con un enfoque exportador, y la solicitud de Chevron para ingresar al desarrollo de El Trapial, otro proyecto no convencional de gran envergadura. Conjuntamente, este tipo de iniciativas busca asegurar que el avance del shale no se vea limitado por restricciones operativas o logísticas. Si las obras e inversiones progresan, Argentina podría consolidarse como un actor internacional significativo en la producción y exportación de crudo.
Desde la perspectiva del mercado, las empresas más alineadas con esta tendencia ya han mostrado un rendimiento positivo en los últimos tiempos. Sin embargo, si los volúmenes de producción siguen aumentando y la capacidad de evacuación se ajusta, el sector energético argentino aún tiene mucho potencial por explorar. Dentro de este contexto, las mejores opciones son Vista Energy, YPF y Pampa Energía, tres compañías con exposición directa a esta tendencia. Vista destaca por su enfoque en el shale y su crecimiento operativo, YPF por su relevancia en Vaca Muerta y su escala, y Pampa por su integración en el sistema energético local.









