(Desde Estados Unidos) La selección argentina, aún recuperándose de la emocionante victoria ante Suiza, se prepara para la semifinal contra Inglaterra. Hoy, partirá hacia Atlanta para descansar antes de este crucial encuentro que definirá un lugar en la final del Mundial. Entre la expectativa por las decisiones tácticas de Lionel Scaloni, hay un aspecto que se definirá hoy y que podría resultar determinante: la posibilidad de utilizar un talismán que acompañó al equipo el día que Diego Maradona dejó una huella imborrable en la memoria del fútbol nacional. La reunión técnica de la FIFA, donde se coordinan detalles sobre la vestimenta de los equipos, tendrá lugar antes del partido programado para este miércoles a las 16 (hora argentina). Aquí, se decidirá qué uniformes utilizarán los jugadores y arqueros, a fin de evitar coincidencias en la indumentaria. La intención de la Selección es usar su camiseta suplente en el enfrentamiento por un sitio en la final que se disputará el domingo 19 en Nueva York-Nueva Jersey. Un dato favorable para esta opción es que Argentina competirá como equipo B en el partido, es decir, actuará como visitante. Esto le permitiría utilizar la camiseta de color oscuro, la misma que llevó el equipo dirigido por Carlos Bilardo en la victoria por 2-1 ante los ingleses en el estadio Azteca, en los cuartos de final del Mundial de México 1986. Esa misma indumentaria también se utilizó durante el duelo de octavos en Francia 1998, cuando el seleccionado, dirigido por Daniel Passarella, celebró después de ganar en la tanda de penales. Hay otro dato que puede respaldar esta decisión: hasta el momento, el único partido en el que Argentina fue considerado “visitante” en el Mundial ocurrió contra Jordania, en la fase de grupos. Cabe recordar que ese encuentro lo disputaron Lionel Messi y sus compañeros con la indumentaria alternativa. A lo largo de la historia de la Copa del Mundo, los enfrentamientos entre Argentina e Inglaterra han adquirido una relevancia que va más allá del deporte, convirtiéndose en capítulos memorables en la cultura de ambos países. Desde su primer encuentro en Chile 1962, el saldo refleja una notable paridad y una sucesión de instantes inolvidables. El 2 de junio, en el estadio El Teniente de Rancagua, Inglaterra se impuso 3-1, con goles de Jimmy Greaves, Bobby Charlton y Ron Flowers, mientras que José Sanfilippo anotó para los sudamericanos. Cuatro años después, el 23 de julio de 1966 en Wembley, el enfrentamiento se tornó sumamente tenso. Inglaterra ganó 1-0 gracias a un gol de Geoff Hurst, a tan solo 12 minutos del final. Este partido se vio marcado por la expulsión de Antonio Rattín, una figura del fútbol argentino recientemente fallecida, por “conducta antideportiva”. Aunque ha pasado más de medio siglo, la reciente muerte de Rattín ha reavivado la discusión sobre aquella controvertida decisión arbitral. Se recuerda la icónica imagen de Rattín, que estaba sentado en la alfombra real de la Reina Elizabeth II tras apretar un banderín con la bandera británica. Sin embargo, el encuentro más legendario en la memoria futbolística argentina se llevó a cabo hace 40 años. En los cuartos de final del Mundial de México 1986, el 22 de junio en el estadio Azteca, Maradona dejó su marca con dos goles históricos: el primero, conocido como la “Mano de Dios”, y el segundo, considerado el “Gol del Siglo”, donde eludió a cinco defensores. Aunque Gary Lineker descontó para Inglaterra, la selección avanzó gracias a un 2-1 que tuvo como protagonista al número 10 argentino. “Nunca vi nada igual en un campo de fútbol”, declaró el delantero inglés, que fue el máximo goleador del torneo que consagró a Diego como el mejor jugador y a Argentina como campeona del mundo por segunda vez. Las selecciones se enfrentaron de nuevo una década después. El 30 de junio de 1998, en Francia, se midieron en un emocionante encuentro en Saint-Étienne, que finalizó 2-2 gracias a los goles de Gabriel Batistuta y Javier Zanetti para los argentinos, y de Alan Shearer y Michael Owen para los británicos. En la definición por penales, Lechuga Roa emergió como héroe, en un duelo que también tuvo la famosa expulsión de David Beckham por una falta sobre Simeone. El encuentro más reciente, y quizás el más doloroso para una generación entera, tuvo lugar en el Mundial de Corea-Japón 2002. El 7 de junio en Sapporo, Inglaterra ganó 1-0 gracias a un penal convertido por Beckham, lo que complicó las aspiraciones del equipo dirigido por Marcelo Bielsa, que no logró superar a Suecia en su último partido del grupo. Con la espera de la confirmación final, Argentina se alista para un encuentro lleno de historia, y que este miércoles en Atlanta añadirá un nuevo capítulo, uno especialmente significativo para el ícono rosarino. “Jugar contra Inglaterra es especial porque es una potencia. En lo personal, es la primera vez que voy a jugar contra ellos. Jugué contra todos, menos contra Inglaterra. Así que va a ser lindo también por ese lado y quiero vivirlo como lo que es, una semifinal de Copa del Mundo contra una gran selección”, afirmó el jugador después de la intensa definición contra Suiza. La emoción crece a medida que se acerca el momento de volver a ver a la Selección.









