A pesar de esta fluctuación, no se registró una venta de reservas; el Banco Central (BCRA) continuó comprando divisas, aunque a un ritmo inferior al de semanas anteriores. Se observó una mayor utilización de herramientas como futuros y bonos vinculados al tipo de cambio por parte de la autoridad monetaria para aliviar la presión sobre el dólar, de acuerdo con lo indicado por operadores y consultoras privadas.
Para el gobierno de Javier Milei, esta problemática va más allá de un simple ajuste financiero. La evolución del dólar es una de las variables más críticas en la economía argentina, ya que influye en las expectativas, afecta los costos de importación y, si los cambios son permanentes o descontrolados, puede repercutir en la inflación.
Sin embargo, el ajuste cambiario hasta el momento ha sido relativamente limitado. En todo 2026, el dólar oficial apenas subió un 1,4%, cifra que se encuentra muy por debajo de la inflación acumulada de 14,7% hasta mayo, manteniéndose prácticamente al mismo nivel que hace un año. Además, según GMA Capital, el tipo de cambio todavía está aproximadamente un 18% por debajo del límite superior de la banda cambiaria, lo que permite interpretar el reciente aumento como una corrección dentro del esquema vigente, en lugar de una ruptura del régimen.
“El viento cambió en el mercado cambiario”, la consultora apuntó que el dólar “subió casi un 5% en junio, rompiendo una estabilidad que había perdurado por más de cinco meses”, caracterizándolo como “el primer examen real” que enfrenta el Gobierno desde el inicio del programa de acumulación de reservas y la implementación de una política monetaria más expansiva.
La consultora subrayó que el equipo económico “intensificó la intervención en futuros y títulos dollar linked para contener la presión cambiaria”. Como consecuencia, el mercado de pesos experimentó una disminución en liquidez y un aumento en las tasas de interés. “Todo sugiere que el Gobierno está dispuesto a sacrificar tasas bajas en pos de la estabilidad cambiaria”, concluyeron.
GMA Capital indicó que el carry trade “evaporó dos meses de ganancias en dólares”, registrándose una pérdida del 2,5% en junio, la primera desde septiembre de 2025, cuando la volatilidad electoral se había intensificado tras la derrota de La Libertad Avanza ante el peronismo en las elecciones de la provincia de Buenos Aires. En octubre, tras el apoyo financiero y político de Donald Trump, el oficialismo logró retener las elecciones legislativas nacionales.
Simultáneamente, la consultora destacó que el BCRA respondió “con moderación en el spot” —disminuyendo el ritmo de compras de divisas— y con “mayor participación en futuros y dollar linked para manejar la corrección sin desmantelar el esquema”. En el mes de junio, las compras del Central promediaron US$64,9 millones diarios, una cifra mucho menor a los US$139,5 millones de mayo. En la última semana, este promedio bajó incluso a US$48 millones por día.
GMA también indicó que el interés abierto en el mercado de dólar futuro creció en 378.466 contratos durante la semana. Solo el jueves, este aumento fue de 108.393 contratos, con un total negociado de 3.042.838 contratos, un volumen un 84% superior al de la jornada anterior y prácticamente el doble de lo habitual en días recientes.
Sin embargo, esta interpretación no es del todo linear: una parte significativa de este aumento se debe al vencimiento del bono dollar linked TZV26 y al desarme de posiciones relacionadas con dicho bono. No obstante, GMA sostiene que el crecimiento del interés abierto y el alto volumen operado en instrumentos de cobertura son un indicativo de una mayor presencia oficial en el mercado.
Hasta ese momento, el Banco Central contaba con un margen de maniobra. Datos aportados por la consultora 1816 indican que la posición neta vendida del BCRA en futuros se había reducido de US$2127 millones a fines de abril a solo US$193 millones a fines de mayo, lo que dejaba un margen de intervención de US$8807 millones dentro de los límites establecidos.
“El desafío consiste en administrar una sintonía cada vez más delicada entre tasas, tipo de cambio y reservas”, explica GMA Capital, en un contexto de menor ingreso estacional de dólares provenientes del agro y una creciente demanda de cobertura.
En la misma línea, 1816 mencionó que el Gobierno “no cesa en su esfuerzo por amortiguar el movimiento” del tipo de cambio a través de ventas de bonos dollar linked y una reducción del ritmo de compras de divisas, aunque siempre manteniendo una señal de saldo comprador al cierre de cada jornada. La consultora añadió que una consecuencia de este movimiento cambiario fue la detención del crecimiento de los préstamos bancarios en dólares, un mecanismo que había estado alimentando la oferta de divisas.
El contexto internacional también ha dejado de favorecer el ingreso de dólares, debido a la tregua en Medio Oriente y la corrección de precios de las materias primas. Desde mediados de mayo, la consultora 1816 señala que el petróleo ha caído un 28,4%, la soja un 8%, mientras que el índice global del dólar ha aumentado un 3,4% y el real brasileño se ha devaluado un 6,2% frente a la moneda estadounidense. Este “viento en contra” contribuyó a que el dólar oficial pasara de la zona de $1400 a la de $1480.
Por otra parte, otra consultora coincidió en que la depreciación del peso fue resultado de una combinación de factores internos y externos. En el ámbito doméstico, estimó que la mayor volatilidad cambiaria ha retrasado las ventas del complejo agroexportador, manteniéndose alta la demanda minorista de dólares. En el contexto externo, destacó el fortalecimiento global del dólar y la disminución de los precios de los granos y la energía. No obstante, aseguró que el BCRA “sigue controlando un mercado cambiario bien anclado” y continuará utilizando herramientas para cumplir con ese objetivo.
Quantum Finanzas observó que la liquidación de divisas avanza más lentamente que en campañas anteriores, a pesar de una cosecha de mayor volumen y valor. De acuerdo con la consultora, la producción de trigo, maíz y soja alcanzaría las 149 millones de toneladas, en contraste con las 119 millones de la campaña anterior, y el valor total rondaría los US$40.000 millones, cerca de US$7000 millones más que el ciclo previo. Sin embargo, en mayo se liquidaron US$2677 millones del sector cerealero, cifra inferior a los US$3054 millones del mismo mes de 2025 y al promedio de US$3531 millones de mayo entre 2020 y 2025. En el total acumulado del año, las liquidaciones sumaron US$10.300 millones, frente a los US$11.700 millones del mismo período del año anterior.
Entre las causas mencionadas por Quantum figuran factores logísticos y climáticos, problemas de humedad en la soja y una mayor disponibilidad de financiamiento para los productores, lo cual podría haber disminuido la necesidad de vender granos rápidamente. Si se confirma esta hipótesis, parte de la oferta de divisas podría trasladarse hacia los próximos meses. Sin embargo, el segundo semestre no contará con el mismo colchón estacional que tuvo la primera mitad del año.









