Esta iniciativa, oficializada mediante un decreto, tiene como objetivo fortalecer los ingresos de los sectores que reciben haberes más bajos.
El bono se abonará junto a las prestaciones mensuales y abarcará a millones de personas integradas en el sistema previsional argentino.
El apoyo financiero se destinará a jubilados y pensionados que reciben prestaciones contributivas a través de ANSES, así como a los beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM).
También podrán acceder al bono aquellos que perciban pensiones no contributivas por invalidez, vejez, o que sean madres de siete hijos o más, junto con otros beneficios asistenciales previstos en la legislación actual.
Es importante señalar que para recibir este refuerzo, la prestación debe estar activa al momento de procesar la liquidación correspondiente al mes de junio.
Según las disposiciones del Poder Ejecutivo, quienes reciban un haber igual o inferior a la jubilación mínima obtendrán el monto total de $ 70.000. En cambio, los beneficiarios cuyos ingresos previsionales superen ese umbral recibirán un monto proporcional. El fin es que, sumando el bono, se alcance un límite establecido combinando el haber mínimo vigente y el refuerzo extraordinario.
Así, el beneficio será decreciente en función de los ingresos superiores a la jubilación mínima.
Además del bono, los haberes incluirán el pago de la primera cuota del aguinaldo, que corresponde al 50% de la mejor remuneración registrada en los últimos seis meses. Esto significa que se tomará la mejor remuneración sin bono (que en el caso de la jubilación mínima es $ 403.396,63) y se dividirá por la mitad, resultando en $ 201.698,32.
Por lo tanto, los beneficiarios de la jubilación mínima recibirán $ 403.396,63 + $ 201.698,32 (aguinaldo) + $ 70.000 (bono de refuerzo), totalizando $ 675.094,95.
Por otro lado, quienes reciban el haber máximo obtendrán $ 1.356.974 adicionales y sus haberes con SAC alcanzarán los $ 4.070.922 en junio de 2026.









