El Ministerio de Salud de la Nación ha revisado y actualizado las normativas que rigen el Sistema Nacional de Sangre, buscando modernizar el proceso de donación y transfusión de sangre tras una década sin cambios. La iniciativa tiene como objetivo mejorar la seguridad tanto para los pacientes como para los donantes voluntarios en el país.
Un informe del Ministerio revela que esta nueva reglamentación reemplaza el modelo de donación de reposición, que estaba vinculado a pacientes específicos, por un sistema completamente voluntario y habitual. Este cambio prohíbe la condición de que la atención médica o las cirugías dependan de la presentación de donantes por parte del paciente o de sus familiares, permitiendo donaciones específicas únicamente cuando existan razones terapéuticas justificadas.
De esta manera, se intenta aliviar la carga sobre los pacientes y sus familias en la búsqueda de sangre, lo que a su vez se traduce en una mayor seguridad transfusional, ya que los donantes voluntarios tienden a presentar una menor prevalencia de infecciones transmisibles.
Además, se actualizan los criterios de selección de donantes, eliminando restricciones que han quedado obsoletas y discriminatorias. El nuevo marco normativo propone que la evaluación de los donantes se base en conductas individuales y evidencia científica, en lugar de excluir grupos enteros considerados de riesgo. También se ha eliminado la necesidad de un ayuno previo antes de donar, recomendándose que se consuma al menos 500 ml de líquidos, como agua o bebidas con sales, media hora antes de la extracción.
A raíz de los avances en las pruebas de tamizaje, se modifican los tiempos de espera para donar, de acuerdo a determinados factores de riesgo. Por ejemplo, se diferirá la donación durante 6 meses para aquellas personas que hayan tenido cambios en su vida sexual, como una nueva pareja sexual o más de una en los últimos 3 meses, así como quienes hayan realizado tatuajes, piercings, procedimientos estéticos invasivos o hayan estado en instituciones penales por más de 72 horas.
La normativa promueve un modelo de red integrada de sangre, que busca establecer procesos coordinados, trazabilidad y una mejor capacidad de respuesta. Para lograr esto, se fortalecerán los Centros Regionales de Hemoterapia y se implementará la desactivación gradual de los Bancos de Sangre Intrahospitalarios, con el fin de alcanzar altos estándares de eficiencia, costo-efectividad y seguridad transfusional.
Asimismo, se establece la obligatoriedad de informatizar los registros y asegurar sistemas de trazabilidad para todos los centros de hemoterapia, bancos de sangre y servicios de medicina transfusional en el país. Esto implica que cada etapa, desde la promoción de la donación voluntaria hasta la entrega de la sangre al paciente, deberá estar debidamente registrada y rastreable.









