La incidencia de estos servicios sobre los ingresos también aumentó de manera significativa. En 2023, el pago de luz, gas, agua y transporte representaba el 5,8% de un salario promedio, mientras que en 2026 alcanza el 12%. Para un trabajador privado, esto implica la necesidad de trabajar unas 11,5 horas adicionales por mes para cubrir el incremento en el costo de estos servicios.
Según un relevamiento citado en el informe, desde el cambio de Gobierno a fines de 2023 el costo de los servicios públicos aumentó 823%, frente a una inflación acumulada de 329%. La diferencia refleja un incremento de los gastos fijos de los hogares que supera ampliamente la evolución general de los precios.
En términos constantes, la canasta de servicios públicos tenía un costo de $106.958 en enero de 2023 y había alcanzado un mínimo de $42.313 a fines de 2022, antes de que comenzara una nueva etapa de aumentos.
El impacto se produce en un contexto en el que los salarios reales todavía se encuentran por debajo de los niveles previos a la asunción de Javier Milei. Los ingresos del sector privado acumulan una caída de 5,4%, mientras que en el sector público y en el haber mínimo las disminuciones se ubican entre 38,9% y 41,4%.
Frente a esta situación, los hogares comenzaron a utilizar distintas estrategias para cubrir sus gastos y compensar la pérdida de poder adquisitivo. Una encuesta sobre la situación económica familiar durante los últimos tres meses identificó cuatro mecanismos principales.
El 36,1% de los hogares afirmó haber recurrido a sus ahorros para afrontar sus gastos. El uso de las reservas familiares representa una de las estrategias más extendidas y reduce los recursos disponibles para enfrentar futuras necesidades.
En segundo lugar, el 16,2% de los hogares recurrió a préstamos de familiares o personas cercanas. Esto representa aproximadamente 1.655.833 familias que utilizaron mecanismos de financiamiento informal.
Otro 14,7% de los hogares solicitó créditos a entidades financieras. Son más de 1,5 millones de familias que recurrieron a tarjetas de crédito, préstamos personales u otras formas de financiamiento para afrontar sus gastos.
Por último, el 9,8% de los hogares declaró haber vendido bienes personales, electrodomésticos o herramientas para obtener ingresos de manera inmediata.
La comparación con el primer trimestre de 2023 muestra un aumento de estas estrategias de financiamiento. La cantidad de hogares que recurrieron a bancos y entidades financieras creció 55,9%, mientras que quienes vendieron pertenencias aumentaron 35,4%.
El uso de ahorros, por su parte, se incrementó 18%, mientras que el endeudamiento informal con familiares o conocidos creció 17,3%.
Los datos reflejan un mayor recurso al endeudamiento y a la utilización de activos personales para afrontar los gastos cotidianos. En este contexto, el financiamiento aparece principalmente vinculado con la necesidad de cubrir consumos básicos y obligaciones habituales de los hogares.









