“Este club está entre los más grandes del mundo y me presiono porque tengo que estar a la altura”, declaró el Kily en sus primeras declaraciones como técnico del Inter Miami, subrayando la calidad de las instalaciones, el nivel de las figuras y su suerte de contar con “al número 1 del mundo”, refiriéndose a Lionel Messi. Además, elogió la Major League Soccer (MLS): “Los que opinen desde afuera lo hacen porque nunca estuvieron aquí, el fútbol es complicado en todos lados”.
El ex jugador de Rosario Central y Unión dirigió su primera práctica y al día siguiente enfrentará a Cruz Azul en la Campeones Cup. “He estado siguiendo al equipo por mucho tiempo, al igual que a los rivales… es importante transmitir una línea clara para que los jugadores entiendan que ellos son los protagonistas. Debemos mejorar en la defensa y armar un conjunto más corto y compacto. Hay que permitirles jugar, ya que existe un funcionamiento establecido y solo se necesitan ajustar algunos detalles. Acepto esta responsabilidad y estoy seguro de que vamos a ganar”, afirmó González sobre esta nueva aventura.
“El fútbol argentino es diferente a todo; allá, si pierdes un partido, todos se van muy disgustados. Estamos acostumbrados a esa exigencia. Eso se convierte en una ventaja al salir al exterior. Ahora, como entrenador, esta oportunidad representa el mayor desafío de mi vida”, agregó el Kily, quien debutará fuera del país como director técnico.
González también comentó sobre su encuentro con David Beckham, uno de los directivos de Inter Miami, con quien ha tenido sus diferencias en el pasado como futbolista. “Hay mucho respeto entre nosotros, nos hemos enfrentado y discutido en el campo, ya que yo era bastante temperamental. Me dio una bienvenida muy cálida, lo que me llena de orgullo por todo lo que representa”, relató el ex volante de la selección.
Al abordar su relación con Messi, a quien conoció en Rosario, el Kily expresó: “Tengo una conexión muy especial con él, ya que lo conozco desde hace tiempo, pero mi cuerpo técnico está muy entusiasmado. Procuro mantener una comunicación fluida con todos los jugadores, no solo con Leo. Hoy le di un abrazo y lo apreté con fuerza. Contamos con el mejor del mundo, hay que cuidarlo y ser insistentes. Es una persona humilde y de perfil bajo, por algo ha alcanzado lo que ha logrado”.
González ha firmado un contrato con Inter Miami que lo vincula hasta junio de 2028. Su debut se produce en un momento delicado, pues el equipo de Florida se prepara para enfrentarse a Cruz Azul en la Campeones Cup, lo que le deja poco tiempo para trabajar previo a su primer encuentro.
Las imágenes publicadas en las redes sociales muestran al nuevo entrenador argentino recorriendo las instalaciones y conversando con Beckham, uno de los arquitectos del proyecto de la franquicia. También se le ve con Messi y Suárez, dos de los líderes de un plantel que ahora contará con el exmediocampista de la selección argentina al mando.
Esta será la primera experiencia de González como entrenador en el extranjero. Su carrera como técnico comenzó en Rosario Central, donde dirigió primero la reserva y luego al equipo principal. Desde 2020 hasta 2022, estuvo al frente del Canalla en un total de 68 partidos.
Posteriormente, asumió el mando de Unión de Santa Fe, donde dirigió 78 encuentros entre 2023 y 2025, y su última experiencia fue en Platense en 2025. Ahora, está ante uno de los desafíos más significativos de su trayectoria: liderar a Inter Miami en una etapa que tendrá a Messi como figura central.
Su debut tendrá lugar ante Cruz Azul en la Campeones Cup, un torneo que enfrenta al campeón de la MLS contra el ganador de la Liga MX. Este partido marcará también el inicio de una nueva etapa para el equipo, que busca sumar otro título bajo la dirección del Kily.
Antes de su carrera como entrenador, González vivió una rica trayectoria como futbolista. Proveniente de Rosario Central, debutó profesionalmente en 1993 y luego jugó en Boca Juniors antes de trasladarse a España, donde defendió los colores de Zaragoza y Valencia. Más tarde, llegó al Inter de Milán, donde obtuvo dos Copas Italia y el título de la Serie A en 2005-06.
Con la selección nacional, disputó 56 partidos y fue campeón olímpico en Atenas 2004. Ahora, más de dos décadas después de esa conquista, enfrentará un reto completamente diferente: su primer paso como entrenador en el exterior al mando del equipo que tiene a Lionel Messi como estandarte.









