Uno de los principales símbolos de esa estrategia se encuentra en Ituzaingó, sobre la Ruta Nacional 12. Allí funciona el Parque Foresto Industrial y Logístico, que cuenta con generación de energía a partir de biomasa, un aserradero de grandes dimensiones, oficinas administrativas, espacios previstos para futuros comercios y una ampliación vinculada con un proyecto de producción de celulosa.
A pocos metros se encuentra el puerto construido durante la gestión de Gustavo Valdés y la Presidencia de Mauricio Macri. La infraestructura está terminada, pero todavía no funciona como terminal de cargas. El principal problema, según el diagnóstico provincial, es que aún no existe un volumen de producción suficiente para generar el movimiento necesario.
El caso de Ituzaingó sintetiza uno de los desafíos políticos y económicos que enfrenta la provincia: Corrientes avanzó en infraestructura y cuenta con una importante base productiva, pero necesita conseguir inversiones y desarrollar nuevas etapas industriales para transformar esos recursos en mayor actividad económica y empleo.
La estrategia del gobierno provincial contempla la creación y consolidación de 19 parques industriales distribuidos en distintas localidades. La apuesta consiste en ofrecer terrenos e infraestructura para atraer empresas y generar las condiciones necesarias para que las inversiones se radiquen en el territorio.
La ministra de Industria, Trabajo y Comercio, Mariel Gabur, planteó que este proceso forma parte de una transformación de la matriz productiva correntina. La provincia busca dejar atrás una estructura concentrada principalmente en actividades primarias y avanzar hacia una mayor industrialización.
Los números muestran tanto el potencial como la magnitud del desafío. La industria representa en promedio el 9% del Producto Bruto Geográfico provincial, mientras que el sector agropecuario y el comercio explican alrededor del 20% cada uno. Corrientes posee una fuerte producción agroforestal, pero todavía existe una diferencia importante entre los recursos disponibles y el nivel de industrialización alcanzado.
El sector forestal es uno de los principales focos de la estrategia. La provincia cuenta con más de 500.000 hectáreas de bosques cultivados, equivalentes al 36% del total forestado del país, y produce entre 10 y 12 millones de toneladas de madera en estado bruto por año.
El complejo forestoindustrial reúne 569 empresas y genera aproximadamente 12.000 puestos de trabajo. Además, existen cuatro plantas de generación eléctrica a partir de biomasa forestal, con una capacidad superior a los 105 MWh.
Sin embargo, Corrientes todavía aprovecha una parte de su potencial forestal. Se estima que podrían utilizarse unas 28.000 hectáreas por año para la actividad forestal, pero actualmente se aprovechan entre 16.000 y 18.000. La capacidad industrial instalada ronda las 300 unidades, con diferencias en tecnología y eficiencia.
La provincia utiliza además la comparación con Uruguay para plantear el margen de crecimiento existente. Ambos países tienen superficies forestadas similares, cercanas a 1,3 millones de hectáreas, pero Uruguay exporta alrededor de USD 3.050 millones anuales en productos forestales, frente a los USD 376 millones registrados por Argentina en 2025.
En este escenario, la discusión para Corrientes no se limita a producir más madera. El objetivo político y económico es avanzar en su transformación industrial dentro de la provincia para generar mayor valor agregado, inversiones y empleo local.
El puerto de Ituzaingó ocupa un lugar central en esa planificación. La obra fue ejecutada durante la gestión de Valdés y el gobierno de Macri, quien participó de su inauguración en junio del año pasado. La provincia apuesta a que esa infraestructura pueda acompañar el crecimiento de la producción y reducir los costos de traslado.
Pero la falta de cargas vuelve a exponer el problema de fondo: las obras necesitan una estructura productiva capaz de utilizarlas. Desde el gobierno provincial señalan además que los costos logísticos representan una de las principales dificultades para aumentar la competitividad.
Gabur cuestionó las cargas impositivas y las restricciones que afectan al sistema portuario y señaló como ejemplo que transportar un paquete de yerba desde Ituzaingó hasta Rosario puede costar tres veces más que trasladarlo desde Rosario hasta China.
La cuestión logística también comenzó a ser discutida en el Congreso nacional. Allí se presentó un proyecto para modificar el régimen de navegación de cabotaje y permitir que embarcaciones de bandera extranjera puedan realizar trayectos entre puertos nacionales cuando existan razones de eficiencia logística o integración regional.
La eventual modificación podría favorecer a terminales como la de Ituzaingó y facilitar el movimiento de mercaderías entre distintos puntos del país. Para Corrientes, el debate forma parte de una discusión más amplia sobre las condiciones necesarias para que la infraestructura construida pueda traducirse en actividad económica.
La provincia cuenta actualmente con una estructura exportadora diversificada. Durante el primer semestre de 2025, el arroz representó el 26% de las exportaciones correntinas, las maderas procesadas el 11%, la resina de pino y sus derivados el 5% y los cítricos el 4%.
Corrientes es además la principal provincia productora y exportadora de arroz del país, con unas 110.000 hectáreas cultivadas y una producción potencial superior a las 750.000 toneladas anuales. En el sector citrícola existen alrededor de 30.000 hectáreas y una producción que supera las 600.000 toneladas por año.
El empleo es otro de los objetivos centrales de la estrategia provincial. Durante años, una parte de la población correntina se trasladó a Buenos Aires en busca de oportunidades laborales. La apuesta oficial es que el desarrollo industrial permita generar esas oportunidades dentro de la provincia.
Gabur sostuvo que esa dinámica comenzó a modificarse, aunque reconoció que el empleo registrado continúa siendo uno de los principales desafíos.
El diagnóstico económico provincial señala que Corrientes tiene unos 1,2 millones de habitantes y alrededor de 375.000 empleos privados, entre formales e informales. También marca una elevada dependencia del sector público y del comercio.
En ese marco, la política industrial provincial busca atraer inversiones hacia etapas de mayor valor agregado y reducir la dependencia de actividades de menor transformación.
El desafío para la gestión correntina será convertir la infraestructura ya desarrollada en actividad concreta. El puerto de Ituzaingó, los parques industriales y las inversiones vinculadas con la forestoindustria forman parte de una misma apuesta: que Corrientes deje de ser únicamente una provincia productora de materias primas y consiga consolidar una estructura industrial con capacidad para generar empleo, inversiones y exportaciones.









