Christian Bragarnik se unió al Elche en diciembre de 2019 con la percepción de que ingresaba en un fútbol con una estructura más ordenada que la argentina. Sin embargo, se encontró con una dura realidad: millonarias deudas, inconvenientes para cumplir con los pagos y un estadio que, según expresó, “se caía a pedazos”. En una detallada entrevista, el empresario argentino recordó su trayecto en el fútbol y enfatizó una experiencia que transformó su perspectiva sobre el negocio en España. Contrario a sus expectativas iniciales, se enfrentó a un club sumido en severos problemas económicos y estructurales. “Me encontré un club en convocatoria que no le pagaba a los proveedores ni a los jugadores”, apuntó Bragarnik, quien también mencionó el estado de las instalaciones: “El estadio que se caía a pedazos”. Por ello, el empresario destacó que su primera acción fue atender las condiciones del Martínez Valero, el recinto del Elche, antes de enfocarse en la contratación de jugadores. “No entendía cómo podía estar habilitado”, comentó sobre el estado de la infraestructura. Su análisis dio lugar a una reflexión más amplia que supera la situación del Elche. Para el empresario, el fútbol español no está exento de los desórdenes que comúnmente se asocian con el argentino. La diferencia, sostuvo, radica principalmente en la capacidad económica de los clubes, no en la falta de problemas de gestión. “En España hay desórdenes similares o peores que en el fútbol argentino”, declaró Bragarnik al relatar la situación que tuvo que afrontar al asumir la dirección de la entidad ilicitana. “Pensé que todo era color de rosa; la diferencia (con respecto a Argentina) es que hay más presupuesto”, añadió el propietario del Elche, al contrastar su expectativa inicial con la realidad que encontró.









