Un estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour reveló que los adolescentes que crean una cuenta en redes sociales en los primeros años de la secundaria tienden a obtener peores resultados académicos en comparación con aquellos que postergan su incorporación hasta los 14 o 15 años.
La investigación, a cargo de especialistas de instituciones como la Universidad de Milano-Bicocca y la Universidad de Brescia, examinó información de 5,227 estudiantes de 28 escuelas del norte de Italia, contrastando estos datos con sus resultados en las pruebas nacionales estandarizadas Invalsi de italiano, inglés y matemáticas.
Los científicos analizaron el momento en que cada alumno abrió su primera cuenta en redes sociales y siguieron su rendimiento académico durante varias etapas educativas. Los resultados evidenciaron una tendencia clara: a medida que se anticipaba el ingreso a las plataformas, los resultados en italiano y matemáticas tendían a ser peores.
Particularmente, los estudiantes que abrieron cuentas entre los 11 y 12 años mostraron rendimientos significativamente inferiores a aquellos que esperaron hasta los 14 o 15. A los 15 y 16 años, la diferencia en rendimiento se equivalía a aproximadamente seis meses de escolaridad. En matemáticas, esta discrepancia parece aumentar con el tiempo.
Por otro lado, no se encontraron diferencias significativas en el aprendizaje del inglés. Los autores sugieren que esto podría deberse a la abundancia de contenido disponible en ese idioma en redes sociales, lo que podría ofrecer una forma adicional de exposición y práctica para los adolescentes.
Un hallazgo notable del estudio se relaciona con los hábitos diarias de los participantes. Aquellos que consultaban con mayor frecuencia su teléfono tenían más probabilidades de haber creado una cuenta a edades tempranas y, además, presentaban peores calificaciones en italiano y matemáticas.
Marco Gui, investigador de la Universidad de Milano-Bicocca y autor principal del estudio, argumenta que el problema no radica únicamente en el tiempo que los adolescentes pasan conectados, sino en la constante interrupción de su atención. “Parece que estamos ante un problema complejo relacionado con el diseño de estas plataformas”, destacó Gui al presentar los hallazgos.
En declaraciones a la agencia ANSA, el investigador expresó que la hipótesis más sólida es que las calificaciones se ven afectadas por el uso constante de redes sociales a lo largo del día. “De todas las explicaciones analizadas en nuestro estudio, la más plausible es que el rendimiento académico se ve afectado por la sobreestimulación y la prolongada distracción que resulta de la revisión continua de redes sociales”, acotó.
A pesar de que el estudio posee un enfoque observacional y no prueba una relación causal directa, los autores controlaron múltiples factores que podrían haber influenciado los resultados, tales como el rendimiento académico previo y el nivel educativo de los padres. Por tal motivo, consideran que los indicios proporcionan un aporte sólido acerca del efecto del uso temprano de redes sociales sobre el rendimiento escolar.
A la luz de estos hallazgos, Gui propone que las estrategias de alfabetización digital se complementen con una revisión de los elementos de diseño que promueven el uso compulsivo de las aplicaciones. Además, considera que el retraso en el acceso a las redes sociales para los menores podría resultar ventajoso. “Es fundamental trabajar en la alfabetización digital y en las competencias esenciales. Asimismo, es necesario evaluar los diseños de las plataformas que fomentan un uso compulsivo. Por último, retrasar el acceso de los jóvenes a las redes sociales, incluso a través de regulaciones, podría ser beneficioso”, concluyó.








