Las estimaciones se ubican dentro de un rango que va del 1,8% al 2,1%. Algunas consultoras proyectan una suba del 2,1%, mientras que otras calculan una variación cercana al 2%. También hay estimaciones que ubican el IPC en torno al 1,9%. La única proyección que prevé una nueva desaceleración es la que anticipa un aumento del 1,8%.
Entre los factores que habrían influido en la evolución de los precios durante julio aparece el componente estacional. El receso invernal impulsó incrementos en rubros vinculados al turismo, el entretenimiento y los pasajes aéreos. También se registraron aumentos en alimentos, principalmente en verduras y, en menor medida, en carnes. En sentido contrario, las liquidaciones de ropa ayudaron a contener el índice general.
Más allá de las diferencias entre las proyecciones, la mayoría de los analistas considera que julio podría representar una pausa dentro del proceso de desaceleración inflacionaria. El dato oficial será difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) el 13 de agosto.
El comportamiento de los precios regulados se mantuvo en línea con la inflación general, mientras que algunos sectores mostraron incrementos más moderados. Entre ellos se encuentra el rubro salud, donde los ajustes en medicamentos y cuotas de medicina prepaga tuvieron una menor intensidad.
A pesar del posible repunte mensual, las expectativas para la segunda mitad del año continúan siendo favorables entre los analistas. La previsión es que, una vez superados los factores estacionales y con mayor estabilidad cambiaria, la inflación pueda retomar una trayectoria descendente y volver a ubicarse por debajo del 2% mensual.
Antes de conocerse el dato oficial de julio, la percepción de los consumidores sobre la evolución futura de los precios mostró un deterioro.
Un relevamiento académico sobre expectativas inflacionarias reflejó que la proyección promedio para los próximos 12 meses aumentó al 35,8%, lo que representa una suba de 3,7 puntos porcentuales frente al registro anterior, que había sido del 32,1%.
Sin embargo, la mediana de las respuestas se mantuvo en el 30%, lo que indica que la estimación del grupo central de participantes no presentó cambios, pese al aumento de quienes prevén una inflación superior.
El estudio, realizado durante la primera mitad de julio sobre una muestra nacional de 1.000 personas, también consultó por las expectativas para los próximos 30 días. En ese período, los encuestados estimaron una inflación promedio del 3,55%, apenas por encima del 3,50% registrado en la medición previa. La mediana volvió a ubicarse en el 3%.









