Luis Caputo parece estar tomando nota de estos cambios: mientras trabaja para reducir la inflación sin afectar el ajuste fiscal y monetario, el Banco Central ha mostrado una mayor flexibilidad en su política cambiaria. En junio, el tipo de cambio mayorista aumentó un 4,5%, superando con creces una inflación del 2%, lo que ha diluido las ganancias de los activos en pesos y afectado negativamente al carry trade.
Este deslizamiento, sumado a la disminución en la compra de dólares por parte del Banco Central y la continuidad de algunas restricciones cambiarias, podrían señalar un margen más ajustado en el futuro del que había insinuado el ministro de Economía en semanas recientes, cuando afirmó que “sobran los dólares”, tras la adquisición de más de 10.000 millones de dólares en reservas en la primera mitad del año.
EcoGo, en un informe, señaló que “la menor oferta de dólares anticipada para el último tramo de la cosecha gruesa, junto con la finalización de los dólares financieros provenientes de la colocación de deuda corporativa y préstamos en moneda extranjera del sistema financiero, así como la mayor demanda de dólares, han llevado a una nueva validación del dólar al alza, con un Banco Central que ha optado por no intervenir de manera contundente en el mercado de bonos dólar linked, como lo hizo a principios de mes”.
En el ámbito financiero, el decreto que permite tomar deuda por hasta 5.000 millones de dólares confirma la estrategia de recurrir a mecanismos “alternativos”. Según el viceministro de Economía, José Luis Daza, esto facilitará endeudarse al 6%, en contraste con salir a los mercados que implicaría hacerlo al 8,5% o 9%.
Milei ya había considerado volver a Wall Street entre enero y febrero, cuando las tasas habían tocado un dígito y el riesgo país había bajado de los 500 puntos, pero en el último momento optó por dar marcha atrás. Actualmente, con el índice del JP Morgan en 430 puntos, parece esperar que inicie con un 3. El riesgo radica en que el contexto internacional no apoye esta estrategia, dado que el petróleo ha disminuido y el dólar se ha fortalecido globalmente un 2% en el último mes.
“Esto representa una luz amarilla, ya que impacta en los precios de las materias primas y, por lo tanto, en los dólares que ingresan por exportaciones, que han sido numerosos. El desafío es que esto no genere un aumento en las tasas de interés ni un incremento en el riesgo emergente, así como la guerra implicó incertidumbre, lo mismo podría pasar con la distensión”, comentó Martín Polo, economista jefe de Cohen.
Las exportaciones alcanzaron un récord histórico de 9.500 millones de dólares en mayo, impulsadas principalmente por combustibles. En el último mes, el barril de petróleo disminuyó de 110 a 77 dólares, marcando una caída del 30%. Esto traducirá en un menor superávit comercial para Argentina, aunque el precio sigue por encima de los 60 dólares registrados a principios de año. De acuerdo a LCG, los precios de cereales y oleaginosas continúan siendo favorables.
Algunos analistas prevén un cambio en el panorama. “La situación es peor que durante el segundo trimestre, porque enfrentamos tasas más altas; con el crudo en fuerte descenso, se complica la relación entre lo que vendemos y lo que compramos. La fortaleza del dólar está en máximos en los últimos 12 meses, por lo que permanecemos con elementos en contra y sin los que podrían jugar a favor”, indicó Gabriel Caamaño, director de Outlier.
El mercado observa un nuevo enfoque del presidente de la FED, Kevin Warsh, quien se muestra más “hawkish” de lo esperado, priorizando la lucha contra la inflación con tasas elevadas. “Esto dificulta aún más el regreso al mercado con las tasas que busca el gobierno, pero lo fundamental es la política a medida que nos acercamos a las elecciones”, señaló Iván Stambursky, economista para América Latina de Barclays.
Para el experto del banco londinense, la gran incógnita radica en la actividad económica. A pesar de que Caputo celebró un crecimiento del PBI del 2,3% interanual en el primer trimestre, no está claro si el consumo privado será un motor en el futuro. Scentia reveló un estancamiento de solo 0,1% en mayo, tras varios meses de descenso. Además, la mejora real de los salarios en abril se revirtió durante las paritarias de mayo, según la consultora C-P.
Mientras tanto, el equipo económico ha guardado silencio en redes sobre la decisión de no revisar la clasificación de la Argentina por parte de Morgan Stanley, que mantiene al país en su índice MSCI como mercado independiente o “standalone”. Esta calificación, que es la más baja del índice financiero global, complica la llegada de grandes fondos de inversión. “Nunca esperábamos un cambio en esto”, afirmaron desde el Ministerio de Economía.









