Según anunció Di Carlo, el proceso de desvinculación será agresivo y directo. A pesar de las pérdidas económicas que pueda generar, dado que la mayoría de los jugadores que saldrán poseen contrato vigente, el club asumirá esos costos con el fin de reducir la masa salarial y así destinar parte de los recursos a los nuevos refuerzos.
Uno de los casos más destacados es el de Paulo Díaz. El zaguero chileno presenta una lesión crónica en su rodilla izquierda, ha estado siete años en el club y cobra un salario elevado desde su reciente renovación hasta finales de 2027. Aunque su cláusula de rescisión se sitúa en 10 millones de dólares, la directiva está dispuesta a aceptar una oferta menor para facilitar su salida. Aunque el jugador preferiría quedarse a menos que reciba una propuesta que combine un alto salario y motivación deportiva, desde el club se buscará su transferencia.
Otro nombre notable es el de Germán Pezzella. El defensor, campeón del mundo, enfrentará una propuesta de recorte salarial, ya que su rendimiento ha sido insuficiente desde su recuperación de una grave lesión en los ligamentos. Su situación actual lo coloca en un panorama más cercano a la salida que a la continuidad.
Varios jugadores están en la misma situación. Fabricio Bustos, quien asumió el rol durante las lesiones de Gonzalo Montiel, no logró demostrar su nivel esperado y se espera su transferencia, a pesar de que tiene contrato hasta diciembre de 2027.
Kevin Castaño, cuya llegada al club estuvo marcada por un costo significativo de casi 15 millones de dólares, tampoco logró consolidarse en el equipo. Tras un año complicado, el club buscará su venta, aunque su contrato finaliza en diciembre de 2028.
Giuliano Galoppo, mediocampista con contrato hasta 2028, también está en la lista de salidas, en parte debido a su bajo rendimiento y la desconfianza de los hinchas tras varios penales fallidos.
Maximiliano Salas, quien llegó tras una cláusula de rescisión ejecutada por River, se encuentra en una posición más prescindible, dado su bajo rendimiento en la competencia interna con otros delanteros. Maxi Meza, por su parte, enfrenta un dilema tras una lesión prolongada, y su continuidad también será evaluada.
Kendry Páez, con un contrato de 18 meses, podría ser repescado por el Chelsea tras el Mundial, añadiendo incertidumbre a su futuro.
Ezequiel Centurión busca una nueva oportunidad, especialmente si Franco Armani decide quedarse hasta diciembre, mientras que Ulises Giménez podría ser cedido a préstamo.
Además, hay tres juveniles en la mira: Lautaro Rivero, Ian Subiabre y Santiago Lencina, quienes, si reciben una oferta atractiva, podrían ser vendidos. Aunque Rivero ha tenido actuaciones irregulares, Subiabre perdió su lugar en la concentración y Lencina no ha sido considerado por el cuerpo técnico.
La situación de figuras como Juanfer Quintero y Franco Armani es diferente. “Se ganaron el derecho a elegir”, reafirmó Di Carlo, quienes son considerados leyendas del club.
Quintero, actualmente concentrado con la selección colombiana para el Mundial, no descarta seguir en River, aunque su entorno ha insinuado un posible cambio después del torneo. El técnico Coudet también ha manifestado su deseo de contar con él, destacando su cercanía en las conversaciones con el jugador.
En resumen, River Plate está en el proceso de una reconfiguración significativa de su plantilla, con numerosas salidas que podrían tener un impacto considerable en la estructura del equipo.









