Recientemente, luego de la designación de los ministros Sandra Pettovello (Capital Humano), quien se encontraba de misión en Roma, y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) como puntos de contacto, la relación entre la Iglesia Católica y el Poder Ejecutivo ha mostrado una ligera mejoría, aunque los representantes de la Iglesia la describen como “institucional.”
Cáritas prevé lanzar su colecta anual el 6 y 7 de junio, con el objetivo de reunir donaciones para mejorar las condiciones de vida de un sector de la población sumido en la pobreza. La organización abarca a diversas diócesis, parroquias y capillas.
Recientemente, tras la homilía de Jorge García Cuerva en el Tedeum del 25 de mayo, el oficialismo interpretó como una validación a su programa económico la ausencia de menciones sobre la pobreza durante la ceremonia. Aunque la caracterización de la homilía fue considerada “light,” los diputados Alberto “Bertie” Benegas Lynch y Juliana Santillán expresaron su descontento con el arzobispo.
Lejos de los comentarios de los legisladores, el propio Milei intentó restarle importancia a las críticas, refiriéndose a la polarización y al uso de redes sociales como parte de “las sagradas escrituras.”
Aunque García Cuerva no abordó directamente el tema, Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, se reunió con los nuevos ministros y expresó su preocupación por el aumento de la pobreza y la falta de oportunidades laborales. “Hay gente de clase media baja que viene a pedir a Cáritas. Muchos que son pobres, hace unos meses o años, nos ayudaban en Cáritas. Nos aflige mucho también que se incrementó la cantidad de gente de clase media y baja que viene a pedir,” declaró en Radio Rivadavia.
Desde Cáritas se ha informado que esta situación persistirá, ya que la tasa de pobreza se sitúa actualmente en un 28,2% de la población, afectando al 21% de los hogares.
Otro de los aspectos que complica la relación es la postura de la Iglesia respecto al proyecto de Ley de Ludopatía enviado al Congreso por el Ejecutivo, el cual no incluye restricciones en la regulación de publicidad del juego. “El mensaje de Colombo es lo que se viene porque es lo que viven los obispos en sus territorios. La Ley de Ludopatía también nos preocupa mucho. Son temas que van a seguir estando presentes,” indicó una fuente eclesiástica.
Las autoridades religiosas han repetidamente enfatizado la necesidad de proteger a los menores de las prácticas de juego. De hecho, la Iglesia ha apoyado un proyecto sobre este tema que fue aprobado en Diputados el noviembre pasado y que se encuentra a la espera de tratamiento en la Cámara de Senadores.
A pesar de estas tensiones, en Casa Rosada se esfuerzan por preservar el vínculo, especialmente ante la posible visita del Papa León XIV. “Si anuncia su vuelta vamos a trabajar en conjunto,” afirmaron.









