En la final contra el Friburgo, Buendía se destacó como la principal figura, anotando un gol excepcional al ángulo que puso el marcador 2-0 antes del descanso. Además, tuvo un papel crucial en la jugada del tercer gol y recibió ovaciones al ser sustituido en el segundo tiempo. Su rendimiento fue un fiel reflejo de una campaña sobresaliente, participando en los 15 partidos de Aston Villa en esta Europa League, donde acumuló cuatro goles y seis asistencias, convirtiéndose en el segundo jugador con más contribuciones en una edición de este torneo. Su impacto fue notable en cada fase decisiva, siendo determinante en las semifinales frente al Nottingham Forest y nuevamente en la final contra el Friburgo, además de su intervención clave en cuartos de final contra el Bologna y durante la fase de grupos.
Este título también marca el primer logro importante de su carrera profesional. “Me costó mucho llegar hasta acá, tener esta oportunidad. Estoy muy feliz por poder ayudar al equipo, con el gol, con la asistencia y con mucho trabajo”, expresó tras la final, visiblemente emocionado y nombrado mejor jugador del encuentro.
Emiliano Buendía Stati nació en Mar del Plata, al igual que su compañero de equipo Dibu, pero dejó Argentina a apenas 11 años. Inició su carrera en Cadetes de San Martín, donde se destacó desde pequeño por su personalidad inusual. Aunque era uno de los más pequeños, sus compañeros lo recuerdan como alguien osado, con “voz de mando” y decidido.
“Era explosivo, con habilidad para avanzar y una comprensión del juego poco común”, recordó años más tarde su profesor de educación en el jardín Instituto Peralta Ramos y entrenador en Cadetes, Cristian Eloiza.
“¿Quieres ir a España? Yo te llevo al Real Madrid”, le prometió Juan Esnaider, un exfutbolista marplatense de renombre en España, al verlo jugar en Cadetes. Así comenzó su camino por Europa.
Inicialmente, viajó solo a España y se hospedó con la familia de Esnaider, quien actuó como un mentor en su carrera. Pasaron meses antes de que sus padres y hermanos pudieran unirse a él. Desde entonces, Buendía tenía un solo objetivo en mente: convertirse en futbolista profesional.
Entre 2008 y 2010, formó parte de las divisiones inferiores del Real Madrid. Cuando llegó el momento de avanzar a una categoría superior, le comunicaron que no había crecido físicamente lo suficiente, lo que marcó un punto de inflexión en su trayectoria.









