El encuentro se desarrollará en Carolina del Norte entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre. El presidente del Banco Central ya se encuentra en Estados Unidos para participar del primer simposio de Jackson Hole, una reunión que se extenderá durante tres días y que estará centrada en las perspectivas de la política monetaria estadounidense.
Caputo y Daza tienen previsto reunirse con el titular del Banco Central en Carolina del Norte. También podría producirse un encuentro con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien tuvo un papel relevante durante las últimas tensiones cambiarias vinculadas al proceso electoral argentino.
En aquella oportunidad, el Tesoro estadounidense anunció una operación de compra de pesos durante el período de presión sobre el mercado cambiario. Una estrategia similar fue implementada recientemente en Japón, en un contexto de depreciación de su moneda.
La reunión del G20 se desarrollará cuando faltan dos meses para las elecciones de medio término en Estados Unidos, que funcionarán como un indicador del respaldo político con el que cuenta la administración de Donald Trump.
Argentina llegará al encuentro con una situación financiera que el Gobierno considera más favorable. Las reservas del Banco Central superaron los US$50.000 millones y la administración nacional cuenta con un programa financiero destinado a cubrir los compromisos hasta el final del mandato.
Sin embargo, continúa vigente como alternativa el swap por US$20.000 millones con Estados Unidos. Javier Milei señaló que, frente a una eventual presión cambiaria vinculada con el proceso electoral, la activación de ese acuerdo continúa entre las herramientas disponibles.
Además de la agenda financiera, la administración estadounidense ya definió los principales temas que estarán presentes en la próxima cumbre de presidentes del G20, prevista para el 14 de diciembre en Miami.
La agenda económica estará organizada alrededor de tres ejes: promover la prosperidad económica mediante una reducción de las regulaciones, desarrollar cadenas de suministro energético que sean seguras y accesibles e impulsar la innovación vinculada con la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes.
El enfoque sobre la desregulación también aparece en la agenda del Fondo Monetario Internacional (FMI). La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, incorporó al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, a un Consejo Asesor de Crecimiento y destacó la importancia de avanzar en reformas regulatorias.
Georgieva señaló que una regulación adecuada puede contribuir a liberar un mayor potencial de crecimiento. Un informe elaborado en el marco del G20 proyecta una expansión económica cercana al 3% anual hacia 2031, un ritmo que sería el menor desde la crisis financiera global.
El documento también identifica distintos factores que dificultan el crecimiento en las economías que integran el grupo. Entre los principales obstáculos aparecen las regulaciones sobre las empresas y el mercado laboral, las barreras entre distintas jurisdicciones y las restricciones a la inversión.
De acuerdo con el relevamiento, alrededor de la mitad de las economías desarrolladas y tres cuartas partes de los mercados emergentes consideran que enfrentan limitaciones derivadas de un exceso de regulaciones.
A estos factores se suman dificultades para responder a cambios demográficos, como el envejecimiento de la población, además de restricciones vinculadas con el acceso a la vivienda y el uso del suelo.
En los mercados emergentes, el diagnóstico incorpora otros problemas, entre ellos el menor desarrollo de los mercados de capitales, las deficiencias en la administración de la inversión pública y distintas dificultades relacionadas con la gobernanza.
En este contexto, la delegación argentina llegará a la reunión del G20 con una agenda que combina las conversaciones financieras bilaterales con Estados Unidos y los debates sobre crecimiento, regulación, energía y nuevas tecnologías que estarán presentes en los próximos encuentros del grupo.









