Un eclipse lunar parcial se podrá observar en diversos rincones del mundo, ocurriendo entre el jueves 27 y el viernes 28 de agosto. Este evento astronómico suscita interrogantes sobre su visibilidad desde Argentina. Según expertos del Planetario Galileo Galilei, la Luna será visible en todo el país. Es fundamental tener en cuenta los horarios de cada fase y, a diferencia de los eclipses solares, no se requieren elementos especiales para proteger la vista. Para observar el eclipse lunar en Argentina, se destaca la facilidad de su contemplación. Adrián González, divulgador científico del Planetario, mencionó que “los eclipses de Luna no representan ningún daño para la vista del ser humano. Si el cielo está despejado, cualquier persona puede disfrutar de este fenómeno desde su hogar o la vereda”. Aunque no se necesita equipo especializado, utilizar binoculares o telescopios básicos puede enriquecer la experiencia, permitiendo apreciar detalles en los cráteres durante la oscuridad. Se recomienda buscar lugares alejados de la contaminación lumínica para una mejor visualización, aunque el evento será visible en todo el territorio nacional, siempre y cuando las condiciones meteorológicas sean favorables. En la noche del 27 al 28 de agosto, se llevara a cabo uno de los eventos astronómicos más relevantes del año: un eclipse parcial de Luna, que será visible en su totalidad desde Argentina y gran parte de América, así como desde algunas regiones de África, Europa y la Antártida. El eclipse se desarrollará en varias fases, desde el inicio de la ocultación de la Luna hasta su finalización. El cronograma del evento es el siguiente: 22.24: comienzo de la fase penumbral, un cambio tenue e imperceptible; 23.33: ingreso en umbra, marcando la entrada de la Luna en la zona más oscura de la sombra terrestre; 01.13: máximo del eclipse, con el 93% del disco lunar cubierto en Buenos Aires; 02.52: salida de umbra; 04.01: salida de penumbra. Este eclipse lunar será parcial profundo, fenómeno que ocurre cuando la Tierra se sitúa entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural. Aunque no será total, en su punto máximo se podrá observar una delicada tonalidad rojiza o anaranjada en la superficie lunar. Según el Planetario, esta coloración se debe a que “parte de la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre antes de llegar a la Luna”. Durante este trayecto, la atmósfera filtra y dispersa las longitudes de onda más cortas, logrando que los tonos rojizos predominan. Este efecto es comúnmente conocido como “Luna de sangre”, aunque técnicamente se trata de un eclipse parcial, ya que no hay ocultación total del disco. El fenómeno durará 3 horas y 18 minutos, excluyendo la fase penumbral, una etapa que apenas es perceptible a simple vista debido a la ligera pérdida de brillo de la Luna. Al incluir esta fase, el evento se extenderá por 5 horas y 38 minutos. En cuanto a los eclipses, los solares se producen cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, bloqueando su luz, mientras que en los lunares, la Tierra se coloca entre ambos astros, proyectando su sombra sobre la Luna. Se clasifican en tres tipos: eclipse lunar total, que ocurre cuando la Luna y el Sol están en posiciones opuestas a la Tierra; eclipse lunar parcial, en el que solo una sección de la Luna entra en la sombra terrestre; y eclipse lunar penumbral, que es incluso más sutil, sucediendo cuando la Luna transita por la sombra penumbral de la Tierra, donde la percepción visual depende de la fracción lunar que atraviesa esta región. El Planetario Galileo Galilei tiene programada una jornada especial el jueves 27 de agosto a las 23, donde abrirá sus puertas para que el público experimente el eclipse. La actividad es gratuita y consistirá en 10 telescopios, supervisados por divulgadores, una “estación accesible” con telescopios para personas con discapacidad y música en vivo. La entrada es gratuita y por orden de llegada, y solo se suspenderá si el clima lo impide.









