Nacido en Ávila el 5 de febrero de 1939, Soria comenzó a practicar alpinismo a los 14 años y se ha convertido en la persona más longeva en alcanzar una cumbre de más de 8000 metros. Actualmente, se ha fijado un ambicioso reto: ser el más viejo en escalar todas las montañas del proyecto “14 montañas más altas del mundo”.
Este apasionado de las alturas sigue poniendo a prueba los límites del cuerpo humano y la resistencia que otorga la edad. Su más reciente récord, entre muchos otros, fue la ascensión a la cima del Manaslu, que se eleva a 8.163 metros. Con este logro, se convirtió en el alpinista de mayor edad en alcanzar una cima de más de 8 mil metros.
A pesar de estar tan cerca de los 90 años, Soria mantiene su régimen de ejercicios. Al levantarse, lo primero que realiza son actividades físicas, que no considera una obligación, sino más bien un requisito para su bienestar. “Mi cuerpo necesita el ejercicio, me lo pide. Y mi cabeza también, porque si no lo hago, el día arranca mal, me cambia el humor”, confiesa el montañista, que disfruta de su rutina matutina como si tuviera la energía de un joven de veinte años.
Sin embargo, no oculta las dificultades que la edad trae consigo. Reconoce que su condición física ha cambiado; ha perdido fuerza y tiene una prótesis en una de sus rodillas. Además, su capacidad auditiva ha disminuido, algo que representa un desafío considerable durante sus ascensos, donde cada sonido es crucial.
La práctica del deporte de montaña conlleva riesgos, y Soria ha enfrentado sus consecuencias: en 2023, sufrió una fractura de tibia y peroné a 7.400 metros de altitud mientras escalaba el Dhaulagiri, la séptima montaña más alta del mundo. Sin embargo, su capacidad de recuperación y resiliencia lo han llevado a seguir adelante.
A pesar de sus logros deportivos, Soria aclara en sus publicaciones de Instagram que no busca batir récords. Para él, la verdadera motivación es mucho más sencilla: hace lo que le apasiona. La felicidad que siente al escalar es la razón detrás de sus constantes desafíos.
El alpinista también ha logrado hitos en Argentina: en febrero de 2025, alcanzó la cima del Aconcagua, el pico más alto de América, un logro aún más significativo considerando su edad y que solo un mes antes había sido sometido a una cirugía por una hernia inguinal.
Cuando se le pregunta sobre la longevidad, Soria aclara que no realiza ejercicios ni lleva una vida saludable con el objetivo de vivir más de 100 años, sino por el simple placer de hacerlo y porque es lo que su cuerpo demanda. Con el tiempo, ha tenido que adaptarse a los cambios que trae la avanzada edad, ajustando ritmos e intensidades de sus entrenamientos.
Su dedicación a la actividad física no solo le proporciona autonomía, sino que también tiene una rutina similar a la de personas mucho más jóvenes. A menudo comenta que sus amigos son 20 años menores, debido a que las personas de su edad suelen enfrentar dificultades para moverse o carecen de ganas de salir.
Su trayectoria en grandes montañas es asombrosa: ha llegado a la cima del K2 a los 65 años; del Makalu a los 69; del Kangchenjunga a los 75 y del Annapurna a los 77. Ahora solo le restan el Shishapangma y el Dhaulagiri para completar las 14 montañas más altas del planeta, siendo esta última su mayor desafío: ha intentado escalarla en 15 ocasiones sin éxito.









