“Eso está siendo evaluado. Hemos pasado la noche trabajando en consolidar información y proponiendo cursos de acción, pero las autoridades son las que determinarán qué hacer en las próximas horas”, afirmó un representante de Cascos Blancos. Aún no se han definido el número de agentes que se enviarían ni la fecha de salida.
Cascos Blancos es la comisión humanitaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, creada en 1994. Desde entonces, ha participado en más de 400 proyectos y misiones en 81 países a nivel global. Está conformada por equipos de voluntarios civiles, que incluyen profesionales de la salud, asistentes sociales y psicólogos, quienes reciben formación anual para actuar en situaciones de emergencia. Su trabajo se activa en respuesta a solicitudes de países que sufren catástrofes o a pedidos multilaterales, movilizando equipos médicos y logísticos, organizando envíos de insumos y gestionando donaciones.
El organismo es dirigido por Eduardo Porretti, un diplomático con trayectoria en Bogotá, La Habana, Nueva York y Caracas. En particular, estuvo al frente de la embajada argentina en Venezuela durante el periodo de Mauricio Macri. En enero de 2025 fue asignado para tratar temas humanitarios en Venezuela, lo que lo coloca en una posición clave para coordinar cualquier misión en el país.
No sería la primera intervención de Cascos Blancos en un evento sísmico de gran envergadura. Entre 2021 y 2023, el organismo brindó asistencia durante los terremotos en Turquía, apoyó a personas desplazadas por la guerra en Ucrania y llevó a cabo proyectos de salud en Mozambique y Haití, frecuentemente colaborando con agencias de las Naciones Unidas (ONU), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y otros organismos regionales. Tanto la ONU como la Organización de Estados Americanos (OEA) han reconocido su contribución a través de resoluciones de su Asamblea General.
El contexto diplomático complica aún más la operación, ya que Argentina no tiene representación consular activa en Venezuela desde agosto de 2024, cuando el régimen de Nicolás Maduro obligó a abandonar el país al personal de la embajada en Caracas. Brasil asumió temporalmente esa función, pero la abandonó en enero de 2026 debido a diferencias entre los gobiernos de Javier Milei y Lula da Silva. La propuesta para que Italia tomara el relevo está pendiente de la aprobación formal del régimen de Delcy Rodríguez, que aún no ha respondido. Por lo tanto, cualquier acción humanitaria deberá coordinarse a través de canales alternativos.
En este contexto, el canciller Pablo Quirno expresó: “Acabo de comunicarme con el Canciller de Venezuela, Yván Gil, a quién le expresé, de parte del gobierno de Argentina, nuestra solidaridad y la disposición de proveer asistencia humanitaria en estos difíciles momentos que atraviesan. Nuestros equipos permanecen en contacto y coordinación”.
El presidente Milei, que se encontraba de viaje a Madrid al momento de los sismos, emitió un comunicado oficial desde su oficina, en el que extendió “su mano en solidaridad al pueblo venezolano” y anunció la disposición de Argentina a colaborar con la asistencia humanitaria “en coordinación con los organismos internacionales correspondientes”. Por su parte, el canciller, desde Nueva York durante actividades de la ONU, confirmó que las negociaciones entre ambos países se han reanudado a “nivel de cancillerías” y que la instrucción de ofrecer asistencia vino directamente del presidente.
Cascos Blancos cuenta con un presupuesto asignado de $1.139 millones de pesos para su programa específico en 2026, según datos del Ministerio de Economía. El organismo fue reestructurado en marzo de 2022 a través del Decreto 143/2022, que le otorgó autonomía operativa y reconocimiento ante organismos internacionales como la ONU, la OEA y el MERCOSUR.









